¡Invertir en la juventud es la mejor inversión que el Perú puede realizar! Las y los jóvenes y adolescentes cimientan hoy el futuro de nuestras localidades y sociedades, y serán los líderes que guiarán el desarrollo del país. Debemos aprovechar el enorme potencial de esta población y sentar las condiciones para que puedan explotarlo y así realizar sus planes de vida y contribuir con el progreso y bienestar de toda la población peruana. El 11 de julio se conmemora el Día Mundial de la Población. Este año tomaremos esta oportunidad para reflexionar sobre la importancia que tiene la inversión en la juventud del Perú. #InvertirEnJuventud es invertir en el bienestar y desarrollo del Perú.

 

Este año el Día Mundial de la Población busca situar  a las juventudes en el centro de atención de las políticas de desarrollo e inversión social de los gobiernos - a nivel global, y en particular, de los  gobiernos de América Latina incluido el Perú -,  debido a que prácticamente todos los países de la región estamos transitando por el periodo de cambio demográfico denominado Bono u Oportunidad Demográfica*

Se entiende por bono demográfico al periodo en el que la población de un país pasa a tener un porcentaje mayor de personas en edad productiva (entre los 15 a 65 años) y un porcentaje menor de personas dependientes (menores de 15 años y mayores a 65 años). Al tener una menor proporción de personas inactivas y disponer de una mayor mano de obra se espera que la economía crezca más aceleradamente.

En el Perú, esta Oportunidad Demográfica se refleja en los cambios que vienen ocurriendo en las últimas décadas en la estructura por edades de la población: un período en el cual  la proporción de personas en edad productiva es mayor que la proporción de personas dependientes (o en edad inactiva). Esta oportunidad demográfica, que es única en la historia de un país, produce una situación particularmente favorable para el desarrollo, ya que aumentan las posibilidades de mejorar las condiciones de ahorro e inversión para el crecimiento económico.

Pero ¿qué se requiere para que este bono sea de larga duración y se traduzca en beneficios reales para la sociedad? El gran desafío que enfrenta el Estado peruano es incrementar la inversión en capital humano, en especial la inversión en las juventudes. Fundamentalmente, se necesitan políticas de salud, educativas y de empleo, que sean adecuadas e integrales y que tengan un efecto en la reducción de la pobreza, así como impacto en el desarrollo sostenible. La inversión en la salud sexual y reproductiva de adolescentes y jóvenes también resulta crucial para aprovechar el Bono Demográfico y para producir beneficios de larga duración que también alcancen a las generaciones futuras. Por ejemplo, un embarazo no planeado puede limitar las oportunidades de desarrollo e inclusión social de una adolescente con consecuencias a largo plazo.

En conclusión, el Bono Demográfico plantea claras exigencias de política pública para los Estados relacionadas con la oferta de educación secundaria y superior de calidad;  la generación de empleo adecuado y bien remunerado a jóvenes cada vez mejor educados; el perfeccionamiento de las capacidades productivas para ampliar el empleo formal; la incorporación efectiva de los y las jóvenes en el mercado de trabajo; el incremento de las contribuciones a la seguridad social; la oferta de servicios adecuados, amigables y de fácil acceso para atender eficazmente sus necesidades de salud sexual y reproductiva. Exige asimismo flujos de inversión suficiente y bien dirigida considerando que existen diversos subgrupos de edad así como necesidades y demandas diferenciadas cuando se trata de hombres y mujeres o según la etnia, entre otros factores  que pueden acentuar la condición de vulnerabilidad de los y las jóvenes.

En 1994 el Programa de Acción de la Conferencia de Población y Desarrollo  (El Cairo) reconoció la importancia de las y los adolescentes y jóvenes como grupo específico y prioritario, así como el rol fundamental que  juegan en el  crecimiento y desarrollo económico de los países. Hoy después de casi dos décadas aún enfrentamos desafíos importantes con la ventaja que sabemos mejor que funciona para atender las necesidades de la juventud y dónde focalizar las inversiones, es cuestión de tomar acciones. Recientes conferencias internacionales, como la Conferencia Regional de Población y Desarrollo de Montevideo del año 2013 no solo ratifican los compromisos asumidos en la Conferencia de Cairo, sino que además incorporan nuevos desafíos como los derivados del aprovechamiento del periodo de bono demográfico con perspectiva de derechos humanos.